
La logística sostiene gran parte del movimiento del comercio global. Detrás de cada exportación, cada puerto operativo y cada cadena de suministro eficiente, existe una estructura compleja donde la planificación, la tecnología y el capital humano resultan decisivos. En la Argentina, uno de los nombres que mejor conoce esa transformación es Roberto Negro, quien comenzó su carrera en 1984 como trainee y hoy conduce un grupo clave dentro del ecosistema logístico y portuario nacional.
Con una mirada estratégica construida desde la operación diaria y una fuerte apuesta por la modernización del sector, Roberto Negro analiza las transformaciones que atraviesa la industria: desde los nuevos flujos globales de carga y el impacto del nearshoring, hasta las oportunidades y los desafíos estructurales que enfrenta el país para ganar competitividad. Una conversación sobre liderazgo, inversión, innovación y el rol que puede ocupar la Argentina en el nuevo mapa del comercio internacional.
Empezaste en la industria portuaria en 1984 como trainee y hoy conducís el grupo logístico más importante del país. ¿Qué momento de ese recorrido de más de 40 años cambió radicalmente tu forma de entender este negocio?
Efectivamente, empecé desde muy abajo, como trainee joven profesional, y tuve la suerte de ir creciendo dentro de la misma actividad. A lo largo de los años fui pasando por distintas áreas, lo que me permitió entender el negocio de manera integral, desde la operación diaria hasta la estrategia. Además, tuve la oportunidad de capacitarme tanto en la Argentina como en el exterior, incorporando distintas miradas y mejores prácticas internacionales. Esa combinación entre haber recorrido la operación desde adentro y seguir formándome constantemente es lo que más marcó mi forma de entender este negocio. Este recorrido me dejó una convicción muy clara: el crecimiento profesional no es solo individual, sino que tiene que ir acompañado por el desarrollo del equipo y de la organización en su conjunto.
¿Qué están viendo desde ITL en los flujos reales de carga que otros sectores aún no perciben?
Estamos observando una transformación profunda en la logística global: más regionalización, mayor exigencia en eficiencia y una necesidad creciente de previsibilidad. Los datos de comercio exterior muestran cambios relevantes en los últimos años y esos movimientos ya comienzan a reflejarse en los flujos de carga, especialmente en la diversificación de orígenes, destinos y tipos de mercadería. Sin embargo, los sistemas logísticos tienen sus propios tiempos de adaptación y no todo lo que muestran los indicadores macro se traduce de manera inmediata en cambios operativos. Factores como la infraestructura, la eficiencia de los procesos y la coordinación entre los distintos actores influyen en cómo esos volúmenes se convierten en movimiento real. Acompañar esta transformación requiere inversiones muy significativas en infraestructura, tecnología y procesos. En ese contexto, el rol de Exolgan, Exologística, LPI y nuestro depósito Fiscal DFI es especialmente relevante, con inversiones sostenidas orientadas a la modernización y adecuación del sistema logístico y portuario. Lo positivo es que estamos frente a un sistema cada vez más profesionalizado, con mayor capacidad de adaptación y actores comprometidos en elevar los estándares, lo que nos permite ser optimistas sobre el crecimiento sostenido del sector.

Los datos de comercio exterior muestran movimientos importantes en los últimos años. Desde adentro de la operación, ¿eso se traduce en un cambio real en los flujos de carga o hay distancia entre lo que dicen las estadísticas y lo que efectivamente llega a mover el sistema?
Hay cambios reales en los flujos de carga, aunque muchas veces no se reflejan inmediatamente en la operación. La logística tiene cierta inercia, pero lo importante es la anticipación y una buena planificación. Los clientes buscan inmediatez tanto en la disponibilidad de información como en la flexibilidad de los procesos operativos. Las empresas que logran adelantarse son las que generan ventajas competitivas. Y para poder anticiparse, nuevamente, es clave contar con previsibilidad que permita invertir y planificar con una mirada de mediano y largo plazo.
Más volumen sobre la misma infraestructura de siempre… ¿En qué punto esa brecha deja de ser un problema operativo cotidiano y se convierte en un límite real al crecimiento del país?
Hoy la Argentina enfrenta claramente el desafío de más actividad sobre una infraestructura que no siempre acompaña ese crecimiento. Y esto no es menor: la logística y los puertos son sectores intensivos en capital, con inversiones de gran escala y horizontes largos. Cuando la infraestructura no crece al ritmo necesario, se transforma en un límite real para el desarrollo del país. Por eso es fundamental generar las condiciones para que esas inversiones se sostengan en el tiempo. Como mencioné anteriormente, las inversiones de capital son gigantes. Para dar un ejemplo, Exolgan está invirtiendo actualmente más de 200 millones de dólares e invirtió más de 300 en los últimos años.
Trazabilidad en tiempo real, IA aplicada a rutas y sistemas integrados de gestión de almacenes ya son estándar en los mercados más desarrollados. ¿Dónde está parada la Argentina en ese nivel de exigencia, y qué es lo que más frena la adopción?
La tecnología hoy es un requisito fundamental para garantizar competitividad. La Argentina avanzó significativamente en digitalización logística, y muchas herramientas como la trazabilidad en tiempo real y los sistemas de gestión integrados ya están presentes en operaciones relevantes del país. Sin embargo, todavía existe una brecha con los mercados más desarrollados, principalmente en la velocidad y escala de adopción. Los desafíos tienen más que ver con cuestiones estructurales, como la necesidad de inversiones sostenidas, la integración entre actores públicos y privados, y la actualización de ciertos marcos regulatorios. En ese contexto, el rol de los operadores es clave. La incorporación de tecnología, la digitalización de procesos y la mejora continua de la eficiencia operativa no solo fortalecen la competitividad, sino que también elevan el estándar del sistema logístico en su conjunto. Soy optimista porque el comercio exterior demanda cada vez más eficiencia, trazabilidad y previsibilidad, y el sistema logístico argentino está evolucionando en esa dirección.

Teniendo en cuenta que el nearshoring global está reconfigurando cadenas de suministro regionales, ¿cuenta la Argentina con chances reales de posicionarse como nodo logístico en ese nuevo mapa, o los problemas estructurales la hacen poco competitiva frente a otros países de la región?
El nearshoring está reconfigurando las cadenas de suministro regionales y abre oportunidades para países como la Argentina, impulsadas por la necesidad de ganar resiliencia, acortar distancias logísticas y reducir riesgos geopolíticos. En este contexto, el país cuenta con atributos valiosos como capacidad productiva, talento, una ubicación estratégica y un sistema portuario con potencial de desarrollo. Sin embargo, para convertirse en un nodo logístico relevante, es necesario abordar desafíos estructurales vinculados a la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad regulatoria, la eficiencia de los procesos y la infraestructura logística. Desde ITL, a través de Exolgan, Exologística y LPI, se trabaja con una visión de largo plazo, invirtiendo en modernización, tecnología y mejora de procesos para fortalecer la competitividad y elevar los estándares del sistema logístico argentino. El desafío es claro, pero también la oportunidad: si se consolidan las condiciones para invertir y se profundiza el trabajo entre el sector público y el privado, la Argentina puede posicionarse de manera más relevante en el nuevo escenario logístico internacional.
¿Qué te enseñó sobre liderazgo el contexto argentino que no te hubiera enseñado ningún otro mercado?
Desde mi experiencia como líder, una de las capacidades que más valoro es la habilidad de gestionar múltiples variables en simultáneo. En nuestra industria, y particularmente en la Argentina, el multitasking forma parte de nuestra manera de trabajar. Operamos en contextos dinámicos que exigen priorización, toma de decisiones en tiempo real y resolución constante de desafíos operativos, regulatorios y logísticos. Siempre vi esa dinámica como una oportunidad más que como una limitación. Ahí aparece una de las grandes fortalezas del talento argentino: la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones prácticas e innovadoras frente a situaciones complejas. Desde ITL, trabajamos para canalizar esa capacidad dentro de estructuras cada vez más profesionales, incorporando tecnología, procesos y planificación. Estoy convencido de que esa combinación entre multitarea, resiliencia y pensamiento creativo es clave para afrontar los desafíos futuros de la logística y el comercio exterior.
¿Qué parte de dirigir una empresa logística de esta escala sorprendería a quienes solo ven el negocio desde afuera?
A quien lo ve de afuera, probablemente le sorprendería la complejidad real del negocio. La logística implica coordinar múltiples actores, tomar decisiones en tiempo real y sostener niveles de servicio muy exigentes, pero también tiene un componente humano enorme: detrás de cada operación hay personas comprometidas, trabajando en equipo. Y ahí es donde nuevamente aparece una de nuestras mayores fortalezas: la calidad, el compromiso y la capacidad de adaptación de nuestros profesionales.

¿Hay alguna variable del contexto argentino que hoy, a diferencia de años anteriores, sientas que está más bajo control y te permite planificar con más horizonte?
Hoy estamos en un momento donde hay una oportunidad de empezar a mirar más allá del corto plazo. Pero para que eso se traduzca en desarrollo real, es fundamental sostener reglas claras y continuidad en las decisiones porque los proyectos logísticos y portuarios, al ser de capital intensivo, no se construyen en meses, se construyen a lo largo de años, y requieren confianza para poder materializarse.
¿Cuál es la decisión más importante que la Argentina debe tomar en los próximos cinco años para crecer de manera sostenida?
La decisión más importante que tiene que tomar la Argentina es sostener un camino claro de desarrollo. Ser previsible y confiable. Eso implica promover la inversión, apostar a la infraestructura, impulsar la innovación tecnológica y generar condiciones de estabilidad, pero también implica algo igual de importante: valorar y desarrollar el talento, porque estamos convencidos de que los profesionales argentinos están al nivel de los mejores del mundo. Si logramos combinar inversión, previsibilidad y capital humano, la Argentina tiene todo para crecer de manera sostenida y ocupar un lugar relevante en la región y en el mundo.