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Entrevista exclusiva

ALEJANDRO SIMÓN

CEO
"Liderazgo, innovación y el futuro del seguro en la Argentina "
ALEJANDRO SIMÓN
CEO

Liderazgo, innovación y el futuro del seguro en la Argentina

La industria aseguradora atraviesa una etapa de cambio profundo, impulsada por la tecnología, la innovación y nuevas formas de entender la relación con los consumidores. Alejandro Simón, CEO de Sancor Seguros, comparte su visión sobre el futuro del sector, el desafío de liderar en tiempos de transformación y el rol que tendrán las empresas que logren combinar eficiencia, cercanía y evolución constante.

Con una mirada estratégica sobre el mercado argentino y regional, Alejandro Simón lidera la transformación de Sancor Seguros en un escenario atravesado por la digitalización, los cambios culturales y la necesidad de construir empresas cada vez más ágiles y sostenibles. En esta entrevista, analiza cómo evolucionó la industria aseguradora, qué desafíos enfrenta el liderazgo en tiempos de cambio constante y cuál es el rol de la tecnología, la inteligencia artificial y la innovación para construir el futuro del sector.

Sancor Seguros nació y creció en el interior del país, en un contexto donde la lógica empresaria históricamente gravitó hacia Buenos Aires. ¿Qué le da ese origen a la empresa –su cultura, su forma de entender el negocio, su relación con el mercado– y qué implicó sostenerlo a medida que la organización creció en escala?

Sancor Seguros nació en 1945 en Sunchales, en lo que solemos definir como el “interior del interior”. Ese origen no marcó el desarrollo posterior de la organización. Desde el inicio, la compañía se construyó con una mirada federal, entendiendo realidades diversas y adaptando su propuesta a cada contexto específico. Ese ADN sigue hoy más vigente que nunca; crecer desde el interior implicó desarrollar una forma de hacer negocios basada en la cercanía, el conocimiento profundo del territorio y la capacidad de leer distintas realidades, más que en imponer modelos únicos. Esa lógica nos permitió acompañar la evolución de los riesgos y de las necesidades de individuos, empresas y comunidades a lo largo del país.

Con el tiempo, ese mismo enfoque se tradujo en un ecosistema de compañías que amplían nuestra propuesta de valor, seguros, salud, retiro, banca digital, las operaciones en Brasil, Paraguay y Uruguay, innovación y venture capital, pero manteniendo una idea central: generar soluciones de largo plazo conectadas con la economía real y con las comunidades donde operamos.

El seguro es uno de los sectores que mejor lee la economía real: mide confianza, actividad y horizonte de planificación. ¿Qué está viendo hoy Sancor en el comportamiento de empresas y personas que otros sectores todavía no perciben?

El seguro tiene una característica diferencial: mide la economía desde la confianza. Hoy estamos viendo un escenario que presenta oportunidades, pero que todavía está condicionado por la falta de una visión de país universalmente aceptado. La Argentina tiene un potencial muy significativo, que aún no está plenamente desarrollado. Para que ese potencial se materialice, es necesario consolidar ciertas condiciones básicas: un marco regulatorio previsible, una revisión de la carga impositiva, incentivos adecuados y reglas de juego claras. A eso se suma un desafío estructural que no depende solo del sector: la baja cultura aseguradora, que requiere un trabajo de largo plazo. Cuando estas variables empiezan a ordenarse, el impacto del seguro es concreto. No solo aporta estabilidad financiera y protección, sino que también reduce incertidumbre, habilita la inversión y promueve el desarrollo. En ese sentido, el seguro no solo refleja la economía real: puede convertirse en uno de sus principales motores.

El modelo cooperativo tiene una lógica de gobierno y de propósito diferente a la de una sociedad anónima. ¿Qué virtudes de ese modelo creés que el empresariado argentino debe rescatar, especialmente en momentos de incertidumbre?

El modelo cooperativo se sostiene sobre un conjunto de valores, solidaridad, lealtad, humanismo, compañerismo, inclusión, transparencia y confianza, que en contextos de incertidumbre adquieren un significado aún mayor. No se trata solo de principios declarativos, sino de una forma concreta de gestionar la organización. La reinversión permanente ha sido la estrategia que hizo posible la expansión que hoy tenemos. El esfuerzo mutuo es lo que permite que los resultados vuelvan a la organización y a las comunidades que la integran. Eso es lo que nos trajo hasta lo que Sancor Seguros es hoy. El desarrollo regional y la presencia de oficinas en todo el país fortalecen el compromiso de brindar un acompañamiento cercano, generando vínculos que trascienden lo estrictamente comercial y asegurando un respaldo sólido y activo ante cada necesidad.

“El modelo cooperativo se sostiene sobre un conjunto de valores, solidaridad, lealtad, humanismo, compañerismo, inclusión, transparencia y confianza, que en contextos de incertidumbre adquieren un significado aún mayor”.

Las decisiones de inversión en la Argentina siempre conviven con la volatilidad. ¿Cambió tu metodología de planificación estratégica en los últimos años o aprendiste a tomar decisiones de largo plazo y aceptar que el contexto va a seguir impredecible?

Nuestra capacidad de adaptación al cambio y de tomar decisiones a tiempo, en un país marcado por transformaciones permanentes, es precisamente lo que permitió que Sancor Seguros esté cumpliendo 80 años más fuerte que nunca. Es un hito que refleja que supimos evolucionar y acompañar a la sociedad a través de cada etapa de la Argentina. Este aniversario es también la confirmación de una visión de largo plazo que implica continuar diversificando nuestra oferta y brindando soluciones de protección y planificación. En ese equilibrio entre legado y transformación reside el verdadero hito que posiciona al Grupo Sancor Seguros como protagonista del sector.

“Nuestra capacidad de adaptación al cambio y de tomar decisiones a tiempo, en un país marcado por transformaciones permanentes, es precisamente lo que permitió que Sancor Seguros esté cumpliendo 80 años más fuerte que nunca”

¿Cuál fue la decisión de inversión más difícil de defender internamente en los últimos años y cómo la fundamentaste?

Probablemente la decisión más trascendente haya sido la de invertir de manera significativa en transformación tecnológica y modernización del modelo operativo en un contexto donde medir la creación de valor resulta particularmente complejo. En economías como la argentina, el desafío no está tanto en identificar oportunidades de inversión, sino en evaluar correctamente su impacto en términos reales, considerando distorsiones como la inflación o las restricciones macroeconómicas. Además, este tipo de decisiones no solo impactan en los números, sino también en la cultura organizacional. Implican cambios profundos en la forma de trabajar y en la relación con los distintos actores del negocio, lo que obliga a integrar variables económicas con variables humanas. Se trata de trabajar sobre datos consistentes, distinguir entre resultados de corto plazo y creación de valor estructural, y anclar la decisión en un eje central para nosotros: mejorar la capacidad de respuesta al cliente. En última instancia, no se trata de defender una inversión puntual, sino de sostener una visión de largo plazo.

“En los próximos años, la confianza sistémica en la Argentina va a depender en gran medida de actores privados que demuestren que es posible planificar, invertir y cumplir en el tiempo”.

¿Qué es lo más difícil de mantener vivo en la cultura de Grupo Sancor Seguros a medida que la organización crece?

En 2025 asumimos un nuevo desafío: llevar adelante un programa estratégico que impulsa la transformación del Grupo hacia 2030, orientado a afrontar ciclos tecnológicos acelerados, optimizar la eficiencia operativa y consolidar una cultura colaborativa. En Sancor Seguros, el valor humano constituye el sello distintivo y el principal activo de la cultura organizacional. Este enfoque se potencia mediante un proceso sostenido de innovación que incorpora inteligencia artificial generativa en distintos procesos clave. Lejos de sustituir lo humano, la tecnología actúa como complemento estratégico: amplifica capacidades, mejora la eficiencia operativa y refuerza los principios que definen a la organización. La sinergia entre personas y tecnología es central para el futuro que estamos construyendo. En ese marco, contamos con una red de más de 11.000 productores asesores. Su rol es irremplazable: son quienes brindan la atención personalizada y profesional que los consumidores demandan cada vez con mayor intensidad. Al mismo tiempo, el contexto laboral está cambiando. Atraer y fidelizar talento requiere entender un nuevo paradigma donde la propuesta de valor excede la compensación económica. Escuchar, ser flexible y generar sentido de pertenencia se vuelve cada vez más relevante.

La Argentina necesita reconstruir previsibilidad y confianza… ¿Qué decisiones concretas está tomando el Grupo Sancor hoy para seguir siendo un actor que no solo cubre riesgos, sino que ayuda activamente a reducirlos y a generar confianza sistémica en los próximos diez años?

La confianza se construye con decisiones que implican capital, tiempo y asumir riesgo propio. En ese sentido, lo que el Grupo Sancor Seguros está haciendo hoy no es distinto de lo que hizo siempre, aunque en el contexto actual esas determinaciones se vuelven más visibles y, probablemente, más necesarias. Menciono solo algunas de nuestras decisiones concretas. La primera es la inversión en economía real. Más de 20 proyectos activos de real estate con presencia federal, un banco digital orientado a las pymes del interior y un vehículo como CITES, que impulsa startups científico-tecnológicas con horizonte de largo plazo. No son decisiones especulativas: implican capital comprometido durante años. En un país donde la liquidez suele ser la opción más cómoda, invertir en infraestructura, en emprendedores y en desarrollo productivo es, en sí mismo, un acto de confianza en la Argentina. La segunda es la prevención como política activa. El Grupo no solo cubre riesgos, sino que trabaja para reducirlos. Iniciativas como INMERSO en riesgos del trabajo, los programas de educación vial de la Fundación GSS o la incorporación de la salud mental como variable asegurable apuntan justamente a eso: disminuir la probabilidad de que el siniestro ocurra, no solo gestionar sus consecuencias. La tercera es la presencia territorial sostenida. Más de 11.000 productores asesores distribuidos en 800 oficinas en todo el país no son únicamente una red comercial, sino un vínculo de confianza con comunidades que muchas veces tienen acceso limitado a otros actores financieros. En contextos de inestabilidad, esa capilaridad funciona como un ancla. En los próximos años, la confianza sistémica en la Argentina va a depender en gran medida de actores privados que demuestren que es posible planificar, invertir y cumplir en el tiempo.

¿Cómo está cambiando la inteligencia artificial la industria aseguradora, y dónde ves a Sancor en ese proceso?

La tecnología y la innovación han adquirido un rol estratégico en la industria aseguradora. La digitalización de punta a punta y la incorporación progresiva de herramientas de inteligencia artificial permiten automatizar tareas, optimizar la gestión de siniestros, mejorar la suscripción, fortalecer el análisis de datos y elevar los estándares de servicio. El uso de la inteligencia artificial es y será transversal a toda la operación. Es una herramienta que facilita los procesos y mejora el análisis de la información, lo que nos permite brindar mejores recursos al canal para realizar su trabajo y ofrecer productos hiperpersonalizados y servicios de mayor calidad a los clientes.

¿Cuál es la decisión más importante que la Argentina tiene que tomar en los próximos cinco años para crecer de manera sostenida?

La Argentina necesita tomar una decisión estructural y debe construir un marco de previsibilidad que permita sostener la inversión de largo plazo. Eso implica resolver cuestiones que afectan directamente la confianza, como la litigiosidad y la falta de estabilidad normativa. Esa definición se traduce en avanzar en reformas que ordenen los incentivos, en lo laboral, tributario y financiero, y en consolidar un esquema donde el mercado de capitales pueda canalizar ahorro hacia la economía real. Al mismo tiempo, hay un desafío de fondo que muchas veces queda en segundo plano: el impacto demográfico y previsional. El envejecimiento de la población y la caída de la natalidad obligan a repensar el ahorro y la protección a largo plazo. Promover la educación financiera y generar instrumentos adecuados es una condición necesaria para el desarrollo. En definitiva, cuando los incentivos se ordenan y se genera confianza, la inversión aparece. Y cuando aparece la inversión, el crecimiento deja de ser una expectativa para convertirse en una consecuencia.

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