
Innovación, experiencia y visión de largo plazo; así Audi Argentina busca redefinir el segmento premium en una industria en plena transformación.
La industria automotriz enfrenta transformaciones tecnológicas, nuevas regulaciones y consumidores cada vez más exigentes. Por lo tanto hoy, sostener el liderazgo requiere mucho más que trayectoria. Conrado Wittstatt, gerente general de Audi Argentina, reflexiona sobre el presente y el futuro del segmento premium, el avance de la electromovilidad y el desafío de adaptar una marca global a la realidad local. Con una visión estratégica enfocada en la innovación, la experiencia y la evolución constante, Wittstatt analiza cómo Audi logró consolidarse como referente del mercado premium argentino en un contexto de permanente transformación.
Después de tantos años al frente de Audi Argentina y en un mercado tan cambiante, ¿qué es lo que hace que el desafío siga vigente?
El mercado de la Argentina es extremadamente dinámico, y eso obliga a reinventarse constantemente. Ningún año es igual al anterior. El gran desafío pasa por cómo mantener la esencia de una marca global como Audi –con estándares muy altos en producto, servicio y experiencia– dentro de un contexto que cambia permanentemente. Y justamente ahí está lo más interesante, en la capacidad de encontrar oportunidades incluso en escenarios complejos. Seguir creciendo, innovando y sosteniendo el liderazgo después de tantos años requiere adaptación, visión de largo plazo y un equipo, junto a una red de concesionarios, profundamente comprometidos.

¿Cómo impacta en Audi la transformación regulatoria que atraviesa hoy la industria automotriz argentina?
Todo proceso que aporte mayor previsibilidad y facilite la incorporación de nuevas tecnologías es positivo para la industria. En nuestro caso, estos avances permiten acercar productos globales al mercado argentino de una manera más competitiva, acelerando la renovación tecnológica y ampliando la oferta disponible para clientes y prospectos. Si bien todavía existen desafíos estructurales, vemos una dirección favorable para el desarrollo del sector y particularmente para marcas como Audi, cuyo ADN está profundamente ligado a la innovación, la tecnología, la digitalización y, por supuesto, la seguridad.

Teniendo en cuenta que el segmento premium representa apenas entre el 1 y el 1,5 por ciento del mercado automotor argentino, ¿cómo se construye una marca de estas características en un mercado tan pequeño?
Justamente porque es un mercado pequeño cada detalle importa muchísimo. En el segmento premium no alcanza solamente con tener un gran producto, aunque claramente es fundamental. También hay que construir experiencia, confianza, cercanía y una identidad de marca sólida. Desde Audi Argentina asumimos ese desafío con enorme compromiso desde hace décadas y eso nos permitió consolidarnos como referentes del segmento. Hoy entendemos el lujo desde una mirada mucho más integral: diseño, tecnología, performance, servicio y vínculo con el cliente. Nuestro objetivo no es únicamente vender autos, sino construir relaciones de largo plazo con quienes eligen la marca. Por eso desarrollamos propuestas como el Audi Lounge y el Audi Driving Experience, y distintas activaciones que fortalecen esa conexión.
Luego de más de una década liderando el segmento premium en la Argentina, ¿qué es lo más difícil de sostener ese lugar?
Lo más difícil es no conformarse. Cuando una marca lidera durante mucho tiempo, el gran desafío es seguir evolucionando antes de que el mercado lo exija. Nosotros trabajamos constantemente para elevar el estándar en producto, experiencia, digitalización, servicios y también en la manera en que nos vinculamos con nuestros clientes y con la industria. El liderazgo no se sostiene solamente con volumen. Se sostiene con consistencia, innovación y credibilidad.
¿Cómo define Audi qué modelos y tecnologías traer a la Argentina, manteniendo además un ritmo tan fuerte de lanzamientos?
La decisión combina distintos factores. Por un lado, analizamos la demanda local y el potencial de cada producto. Pero también trabajamos muy cerca de la estrategia global de Audi para mantenernos alineados con las tendencias internacionales. Hoy el cliente premium argentino está muy informado y espera acceder rápidamente a los últimos diseños y tecnologías que ve en los mercados más avanzados del mundo. Por eso buscamos reducir cada vez más la distancia entre los lanzamientos globales y la llegada de esos productos a la Argentina.

¿Qué tan alineado está hoy el cliente argentino con el cliente global de Audi?
Mucho más de lo que quizás imaginábamos hace algunos años. El cliente argentino premium es sofisticado, está informado y valora especialmente el diseño, la tecnología y la innovación. Tal vez donde todavía existen diferencias es en la velocidad de adopción de ciertas tecnologías, particularmente en electromovilidad, donde las condiciones de infraestructura y el contexto todavía tienen un peso importante. Pero en términos de aspiración y expectativa sobre la marca, el cliente argentino está completamente alineado con el estándar global.
El Gobierno habilitó el ingreso de eléctricos e híbridos con condiciones arancelarias especiales. ¿Cuándo creés que la electromovilidad dejará de ser un nicho en la Argentina?
La transición ya empezó. Quizás todavía a un ritmo moderado, pero definitivamente comenzó. La pregunta no es si va a suceder, sino a qué velocidad. Fuimos pioneros en traer electromovilidad al país con el Audi e-tron en 2020 y hoy vemos un interés creciente por parte de los clientes. Para que deje de ser un nicho todavía faltan algunos pasos importantes: más infraestructura de carga, incentivos claros y previsibilidad a largo plazo. De todos modos, el cambio cultural ya está en marcha, y creemos que la Argentina irá acompañando progresivamente esta transformación global. Desde Audi trabajamos activamente para facilitar esa transición. Hoy contamos con alianzas estratégicas para ampliar la red de carga eléctrica y ofrecer beneficios concretos a nuestros clientes. Ya es posible viajar en un vehículo eléctrico hacia destinos como la costa atlántica o incluso a Uruguay con infraestructura disponible. Además, los tiempos de carga son cada vez más eficientes y los modelos actuales ofrecen autonomías cercanas a los 400 kilómetros. Cada vehículo incorpora también un cargador portátil doméstico y el cliente recibe asesoramiento personalizado para la instalación y utilización del sistema de carga en su hogar.
¿Qué expectativas genera para Audi el avance del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?
Es un acuerdo que podría abrir oportunidades muy importantes para la industria automotriz. Todo avance que facilite el intercambio, reduzca barreras y acerque nuevas tecnologías resulta positivo. Para una marca como Audi, con una fuerte integración con Europa y una estrategia global enfocada en innovación, podría representar mejores condiciones para acercar productos y tecnologías de última generación al mercado local. Todavía quedan muchos aspectos por definir, pero sin dudas es un proceso que seguimos con muchísima atención.

¿Dónde aparece la tensión entre respetar los estándares globales de Audi y adaptarse a la realidad argentina?
La clave está en encontrar equilibrio. Audi es una marca global con estándares muy claros y eso no se negocia: calidad, experiencia, diseño, tecnología y servicio tienen que mantenerse en cualquier mercado. Ahora bien, cada país tiene sus particularidades y la Argentina requiere una enorme capacidad de adaptación. El desafío está en encontrar soluciones locales sin perder la esencia de la marca. Y creo que Audi Argentina logró construir una operación muy sólida y alineada con los valores globales.
¿Cuál creés que es la decisión más importante que la Argentina debería tomar en los próximos cinco años para crecer de manera sostenida?
Creo que la clave es construir previsibilidad. Cuando existen reglas claras, estabilidad y visión de largo plazo, llegan las inversiones, las industrias pueden desarrollarse y las empresas planificar. La Argentina tiene talento, capacidad industrial y muchísimo potencial. El gran desafío está en generar las condiciones necesarias para transformar todo ese potencial en crecimiento sostenido y competitivo a nivel global.